Rosa M. García
Chef especialista en comida saludable
La alimentación balanceada y saludable es sumamente importante para todos, y más en alguien con condiciones de salud. La azúcar es esencial ya que la glucosa (azúcar en la sangre) juega un papel muy importante en el funcionamiento de nuestro cerebro; es responsable de producir la energía en nuestro organismo para llevar a cabo los procesos como digestión, reparación de tejidos, entre muchas más funciones. Ahora bien, hay una gran diferencia entre la azúcar saludable que se encuentra de forma natural en los alimentos como frutas, vegetales y viandas, y la azúcar añadida, que es innecesaria y tristemente, la más consumida.
La Administración Federal de Alimentos (FDA) ajustó la etiqueta nutricional en los productos comestibles con la intención de facilitar la manera de evaluar los alimentos. Es una gran herramienta a la hora de tomar la decisión correcta al hacer la compra. Uno de los cambios importantes fue especificar la azúcar añadida, ya que muchas veces está oculta en los alimentos y en la lista de ingredientes la identifican con distintos nombres que no conocemos.
El consumo desmedido de azúcar, el consumo de ingredientes no saludables y cualquier cosa a la que seamos alérgicos es probable que nos deteriore el sistema inmunológico, causando una inflamación crónica que puede dañar o enfermar algunas células, y estas eventualmente pueden convertirse en cancerosas, afectando o enfermando al resto de las células que estén cerca. Es un efecto dominó; todo esto ocurre sin que tengamos síntomas.
Últimamente, vemos a más personas diagnosticadas con tipos de cáncer. En una entrevista que hizo The New York Times a la nutricionista oncóloga del Centro Oncológico de la Universidad de Cincinnati, Stacey Shawhan, ella indicó: “Los pacientes con cáncer son muy vulnerables y a algunos de ellos les aterra comer y entienden que si dejan de comer azúcar pueden matar de hambre a sus células cancerosas”.
Es recomendable que los pacientes con cáncer consulten a una dietista o nutricionista para que se orienten en cuanto a su alimentación. Es común que muchos pierdan el apetito ya sea por su estado emocional o físico. Tener una alimentación pobre tiene como resultado la pérdida de la masa muscular y debilidad, lo que incrementa la condición. Una excelente opción es el caldo de huesos, rico en nutrientes, vitaminas y minerales. Si no consume carne, una opción es un caldo de vegetales y se le añade proteína vegana.
Regresando al tema del azúcar, hay personas que entienden que echarle al café un edulcorante o consumir un bizcocho “sin azúcar” es más saludable. Esto está muy lejos de la realidad. Por el contrario, la mayoría de los edulcorantes, además de tener químicos, estimulan el apetito, provocando que se consuman más dulces, cambian el paladar y afectan la flora intestinal.
En vez de seguir buscando alternativas para sustituir la azúcar, lo ideal es reprogramar nuestro paladar y evitar la adicción de obtener siempre un sabor dulce en todo. Existen alternativas saludables, pero resalto, la clave siempre es la moderación:
• Miel: Rica en antioxidantes, hierro, aminoácidos, antiinflamatorio, antibiótico.
• Jarabe de Arce: Tiene antioxidantes, minerales, antiinflamatorio.
• Dátiles: Alto en fibra, antioxidantes, antiinflamatorio.
La prevención juega un papel muy importante; evaluar cómo nos sentimos y cómo reacciona nuestro sistema es parte de escuchar a nuestro cuerpo. El cuerpo nos puede indicar qué es lo mejor para alimentarlo.